¿Cuál es tu perfil de inversor?: Conócete a ti mismo como inversor

Descubre las respuestas a una serie de preguntas que te ayudarán a aclarar tus necesidades, preferencias y expectativas. Para elegir el mejor camino, hay que saber dónde se encuentra uno y a dónde se quiere ir. Por eso, tu primer paso en la toma de decisiones de inversión debe ser determinar tu perfil de inversor, lo que significa conocer las respuestas a las siguientes preguntas:

¿Dónde estoy?

Se trata de definir tu situación financiera actual: qué ingresos tienes, qué gastos, qué deudas tienes. Averiguar el valor neto de tu situación financiera, que es la suma de todas sus posesiones y derechos (patrimonio) menos tus deudas. El valor neto es como una “fotografía” del estado de salud de tu situación financiera.

Además, tienes que saber de qué recursos dispones para ahorrar e invertir, por lo que es imprescindible elaborar un presupuesto familiar o personal, sumando todos los ingresos y restando todos los gastos. El excedente entre ingresos y gastos es la cantidad mensual que podrás destinar al ahorro y a la inversión.

La inversión es sólo un componente dentro de la planificación financiera personal. En condiciones normales tiene prioridad el control del endeudamiento, la acumulación de un fondo de emergencia en productos sin riesgo y la cobertura adecuada con productos de seguros contra posibles contingencias graves. Un plan financiero responsable siempre tendrá como objetivo eliminar el exceso de endeudamiento antes de destinar fondos a inversiones.

¿A dónde quiero ir?

Tus objetivos financieros. Es imprescindible determinar cuáles son tus objetivos financieros, de un modo realista y concreto. Por ejemplo, “alcanzar la independencia financiera” puede ser un objetivo demasiado difuso y poco operativo. Sin embargo, “ahorrar 10.000 dólares en tres años para renovar la casa” sí es un objetivo concreto: incluye plazo, cuantía y finalidad.

Los objetivos financieros dependerán de las circunstancias personales y varían en las distintas etapas de la vida, por lo que conviene revisarlos de vez en cuando.

Ejemplos:

Tener dinero ahorrado para emergencias:

La mayoría de los expertos aconsejan tener, como mínimo, el equivalente de 3-6 meses de gastos reservado en un fondo de emergencia. Como el objetivo de este fondo es poder hacer frente a acontecimientos inesperados (una reparación u otro gasto extraordinario, una pérdida o bajada temporal de ingresos) debe estar compuesto por activos muy líquidos, siempre disponibles, como por ejemplo cuentas bancarias remuneradas a la vista, Letras del Tesoro o un fondo de inversión monetario.

Tener dinero ahorrado para gastos importantes:

entrada a una vivienda, comprar un coche, montar un negocio, una reforma en casa, la educación de los hijos, una boda, unas vacaciones, para la jubilación.

¿De cuánto tiempo dispongo para llegar?

Tu horizonte temporal. La respuesta a esta pregunta depende de la anterior. Al fijar objetivos financieros específicos y cuantificados hay que fijar un plazo temporal para lograrlos. El tiempo que defines para conseguir un objetivo será el periodo de tiempo durante el cual no podrás disponer del dinero para otros fines. Este plazo, llamado horizonte temporal, es un factor clave en la toma de decisiones de inversión.

Por ejemplo: no es aconsejable invertir en renta variable dinero que se va a necesitar a corto plazo (menos de 3 años). El precio de las acciones puede sufrir ciclos de fuertes subidas y bajadas, y si tienes necesidad de venderlas a corto plazo, es muy posible que tengas que hacerlo durante un período bajista, lo que significaría obtener una rentabilidad baja, o incluso registrar una pérdida. Sin embargo, si inviertes para un objetivo a largo plazo, podrás aguantar con la esperanza de que suba el precio en el futuro.

En general, cuanto más largo sea el horizonte temporal para conseguir un objetivo, más arriesgada puede ser la inversión.

¿Qué nivel de riesgo estoy dispuesto a asumir en el camino?

Tu personalidad y tolerancia al riesgo. La aversión o tolerancia al riesgo de cada inversor se tiene que tener en cuenta desde dos perspectivas:

  • Una objetiva, que es la capacidad financiera de asumir pérdidas derivadas de la inversión. Esta capacidad vendrá determinada en gran parte por tu presupuesto y tu situación económica (ingresos y gastos), los objetivos financieros que tengas y el horizonte temporal. Es decir, ¿Cuánto dinero podría perder sin comprometer en exceso mi situación financiera?
  • La otra perspectiva es completamente subjetiva y se trata de una disposición psicológica a asumir las mismas pérdidas. Una inversión que te quita el sueño no es buena, por muy rentable que parezca. No todo el mundo se siente cómodo con la posibilidad de perder parte de sus ahorros, aunque tengan capacidad financiera para soportar las pérdidas. Los inversores con poca tolerancia al riesgo pueden sentir pánico durante los reveses momentáneos del mercado y vender cuando no sea el momento oportuno.

En resumen, el factor tolerancia al riesgo dicta que la inversión adecuada sea aquella que permite al inversor dormir tranquilo.

¿Quiero viajar solo, o prefiero que me lleven?

Tus conocimientos financieros y tiempo de dedicación. Tu educación financiera y el tiempo que estás dispuesto a dedicar al seguimiento de tus inversiones también forman parte de tu perfil como inversor.

No es aconsejable invertir en un instrumento cuyo funcionamiento no comprendes. Si no sabes explicar las características de una inversión, no la realices. Es imprescindible saber en qué activos se invierte, si la rentabilidad está condicionada por algún otro factor (como un índice bursátil o tipo de interés), qué comisiones se cobran y sobre todo qué riesgos existen.

La consulta a expertos financieros es aconsejable en la toma de decisiones de inversión. Pero ten en cuenta que, al final, serás el único responsable de tu inversión.

El asesoramiento profesional no te exime de la obligación de hacer las preguntas o buscar la información necesaria para comprender en qué está comprometiendo su dinero. Es fundamental mantener un papel activo en el proceso.

La gran mayoría de los pequeños inversores no son expertos financieros, y aunque lo fueran, tienen otras obligaciones y responsabilidades, y no pueden dedicar mucho tiempo, de forma continua, a vigilar cada inversión. Ten en cuenta el tiempo de que dispones para dedicar al seguimiento de tus inversiones.

Fuente: Redacción